loader image

Érase una vez… Débil Starz: el proyecto de stop motion olvidado

Había una vez, en el prolífico universo de Ankama Animations, entre los resonantes éxitos de Wakfu y Dofus, una pequeña serie en stop motion que cayó en el olvido durante casi una década. Débil Starz, una serie de plastilina creada por Pierre Fernandez entre 2010 y 2011, representaba una experimentación artística radicalmente diferente para el estudio de Roubaix. Hoy, esta creación vive un regreso inesperado gracias a su creador en YouTube.

Los orígenes

La historia de Débil Starz tiene sus raíces en un cortometraje anterior titulado “Débil Dead”, realizado por Pierre Fernandez hacia 2008-2009. Esta obra precursora, aunque hoy difícil de encontrar, ya sentaba las bases del concepto que sedujo a Ankama: confrontar iconos populares en situaciones burlescas y violentas, todo en animación stop motion con plastilina.

El verdadero detonante de la colaboración con Ankama se revela en los testimonios del making-of: “ToT (…) vio Débil Dead y supo que tenía la intención de crear una serie sobre el mismo concepto, y quería producirla”. Este encuentro fortuito entre Pierre Fernandez y ToT, el director artístico del estudio, marca el inicio de una aventura única para Ankama, que decide invertir en “la stop motion imagen por imagen con plastilina, algo nuevo para Ankama”.

Yann Gobart testifica sobre este espíritu: “Llegamos aquí a Ankama, no había nada, inauguramos este sector, el sector del stop motion, solo había paredes blancas. Así que tuvimos que instalar estas rampas de focos, encontrar los focos adecuados”. El equipo se compone de un núcleo reducido pero apasionado. Como describe Yann Gobart durante la visita del taller por Manga-News: “Somos un pequeño equipo de 5, 6 personas… Incluyo también al guionista en las 5-6 personas”. Este tamaño reducido permite una colaboración estrecha y una creatividad desbordada: “(…) tenemos 2 pisos que subir para decirle ‘Ah, por cierto, ¿hiciste esto?’ ‘Ah no, no lo hice, lo harás mañana'”.

Fue Pierre Fernandez, animador especializado en animación en volumen y stop motion, quien lideró este proyecto atípico. Formado en técnicas tradicionales de animación en volumen, Fernandez aportaba una experiencia rara dentro de Ankama, acostumbrado a las producciones 2D flash de la serie Wakfu. Su enfoque artesanal contrastaba radicalmente con los estándares del estudio.

La ambición inicial era considerable: “Empecé escribiendo 26 episodios… 26 pitches, más bien. Me basé en los pitches que Pierre había escrito”. Yann y Tom Gobart, hermanos y guionistas, se unen efectivamente al proyecto para enriquecer el aspecto narrativo. Yann testifica sobre esta colaboración familiar: “Son guiones escritos con mi propio hermano y con Pierre. Así que escribimos entre tres, nos conocemos bien, así que va bastante rápido. Estamos en la misma longitud de onda en cuanto al humor y la forma de gestionar una historia”.

El proyecto también se beneficia de la experiencia de Jonathan, decorador, accesorista y “navaja suiza que fabricó las marionetas”, así como de Alexandre, director de fotografía.

El arte del encuentro improbable

Yann Gobart explica claramente la filosofía de la serie: “La idea es tomar personajes de la cultura popular, ya sea literaria, musical o cinematográfica, con una preferencia por el cine y la literatura… y hacer que se encuentren en una historia improbable, incluso francamente surrealista”.

El equipo asume plenamente sus referencias: “Estamos muy inspirados por la técnica americana y, un poco como en ‘Las Calles de San Francisco’, esa vieja serie con Karl Malden y Michael Douglas, siempre hay un invitado de un episodio a otro”.


The Good Father (2010)

El 23 de abril de 2010, durante la Ankama Convention, los visitantes descubren por primera vez “The Good Father”, el primer episodio de Débil Starz. Esta presentación revela un pitch simple pero efectivo: Charles Ingalls (el padre de La Casa de la Pradera) se enfrenta a Tarzan en una versión interpretada por Christophe Lambert.

Yann Gobart detalla el pitch con pasión: “En el primer episodio titulado The Good Father, es la historia de Charles Ingalls que se encuentra con Tarzan. Uno quiere cortar madera para construir la pequeña casa en la pradera y el otro vive en el bosque, no tiene ninguna gana de ver el bosque talado así”.

El episodio, de 8 minutos de duración, introduce un tercer personaje que altera el equilibrio: “Este conflicto se resolverá con la irrupción de un tercer personaje que le pertenece… me refiero a Leatherface, el asesino maníaco con motosierra de La Masacre de Texas”. Esta intrusión inesperada revela el “subtexto ecológico” del episodio según Yann.

Los desafíos técnicos de este episodio son considerables, como explica Pierre Fernandez: “The Good Father es una pradera con un bosque al lado. De hecho, había que hacer un decorado que supuestamente es un exterior que se pierde de vista”. El equipo debe desarrollar soluciones, especialmente para los decorados: “Empezamos con Yann a hacer prototipos de cartón para ver a qué escala íbamos a hacer este decorado”.

El doblaje de este episodio también revela la atención al detalle: “El ambiente era realmente divertido, creo que los actores se tomaron el juego, les hacía reír burlarse un poco de la sociedad puritana americana con todas sus referencias, que era realmente gracioso”.


Blackchapel (2010)

En el episodio “Blackchapel”, Yann Gobart revela el reparto: “En Débil Starz, Sherlock Holmes es Morgan Freeman. Y su fiel Watson es Forest Whitaker. (…) Intentamos ‘negrificar’ toda la cultura WASP anglosajona del siglo XX e incluso del XIX”.

“Pierre tuvo la idea de este guion hace unos 2 años. Y fue antes de que Obama fuera elegido en Estados Unidos. Así que cuando nos lanzamos al proyecto y Obama acababa de ser elegido, nos dijimos ‘¡Oh, tenemos algo!'”.

El equipo asume plenamente su enfoque provocador mientras mantiene en secreto al antagonista.

Como explica el equipo: “Jonathan nos hizo un decorado magnífico, nos dijimos que había que verlo desde todos los ángulos. Vamos a hacer un travelling circular semicircular al estilo De Palma porque el decorado es demasiado bonito, vamos a ver todos los volúmenes”. Esta ambición visual requiere soluciones técnicas creativas: “Las cuatro paredes son móviles, lo que nos permite colocar la cámara donde queramos”.

El aspecto más complejo de Blackchapel radica en sus entornos creados enteramente en postproducción: “Para Blackchapel, toda la segunda parte en los muelles, el Támesis no existe, no teníamos los medios para hacer el agua de verdad… Todo eso está recreado en composición, el Támesis y la niebla”. El equipo colabora estrechamente con Vincent Bonduau, especialista en efectos especiales que “ya trabaja en Ankama, trabaja en Wakfu”.

El reconocimiento llega rápidamente: Blackchapel es seleccionado en 2011 en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy en la categoría “Películas de televisión en competición”. Yann confirma este reconocimiento: “Ya hubo un episodio de 6 minutos y medio proyectado en Annecy… en la sección políticamente incorrecta”.


Game Over Death (2011)

El tercer y último episodio oficial, “Game Over Death”, orquestra el enfrentamiento definitivo entre Bruce Lee y Clint Eastwood. Yann Gobart adelanta este episodio con entusiasmo: “El tercer episodio que todos esperan, al menos nosotros y la gente que nos conoce, será el encuentro entre Bruce Lee y Clint Eastwood. Les dejo imaginar lo que puede dar”.

Los desafíos de producción alcanzan su punto álgido en este episodio: “Cuatro meses de rodaje para seis minutos de animación”, revela el making-of. El equipo debe gestionar complejas restricciones técnicas, especialmente los “efectos especiales: explosiones, bolas de energía, una ametralladora Gatling que dispara balas por todas partes”.

El principal desafío de este episodio radica en la creación de una “bola de energía un poco al estilo de Street Fighter, que era la referencia principal. No debe parecerse a un videojuego, no debe ser muy estilizado, debe ser también realista, así que ese fue el desafío para que encajara bien en la imagen”.

El episodio se beneficia de un doblaje excepcional con Patrick Noérie en el papel de Clint Eastwood y Mathieu Doang para Bruce Lee. El director de casting testifica: “Patrick era el doblador oficial de George Clooney… y sin pensar en el lado suave y desenvuelto de George Clooney, me dije que podía encajar con Clint Eastwood”. Para Bruce Lee, el desafío era diferente: “La voz de Bruce Lee tampoco era fácil… hay dos doblajes, el de la época… y el de hoy… y de hecho Mathieu Doang superó mis expectativas”.


La artesanía de la plastilina

El método de trabajo privilegia la artesanía sobre la industrialización. Yann Gobart lo asume plenamente: “Nosotros nos permitimos improvisar porque, repito, somos artesanales, pero si fuéramos una estructura más grande y trabajáramos de manera más industrial, con una necesidad de productividad aún mayor que la nuestra, no podríamos permitirnos hacer improvisar a nuestras marionetas”.

El uso de “imanes bajo los pies de los personajes sobre placas de hierro” permite una flexibilidad sin precedentes: “Esto nos permite poder moverlos y hacer que se mantengan planos sobre el decorado… incluso improvisar ciertos movimientos que no habían sido storyboardizados inicialmente”.

El making-of revela los secretos de fabricación de los personajes emblemáticos de la serie. Pierre Fernandez explica su método: “La base de esta serie es la caricatura. Esculpo los rostros en plastilina y hago dos expresiones básicas, y luego Jonathan hace moldes y sacamos varios ejemplares”.

Yann Gobart detalla esta innovación técnica revolucionaria: “Generalmente, cuando se hace stop motion, se cambian las cabezas de los personajes de una imagen a otra… Pero Pierre esculpe todo delante de la cámara. Por eso las cabezas son de plastilina. Esto le permite trabajar las comisuras de los labios, las cejas que se mueven sobre la marcha”.

La complejidad del proceso es detallada por Yann durante la entrevista: “Un episodio son entre 6 meses y 10 meses aproximadamente… La escritura de los guiones puede tomar 3 semanas… un mes para escribir el guion, 4 o 5 meses para el rodaje… un mes y medio, 2 meses para hacer los decorados y luego un mes completo para la postproducción”.

Para The Good Father, el equipo desarrolla un método único: “Hicimos prototipos de cartón, luego el poliestireno, y luego el yeso”. La escala de trabajo plantea desafíos constantes: “Trabajamos a una escala de un quinto, es muy pequeña como escala, y hay que adaptarse”.

La visita al taller revela la meticulosidad del trabajo en los decorados del tercer episodio: “Caroline está trabajando en aspectos del próximo decorado, será una especie de salón… ahí está el bar y el piano… las teclas son removibles”. Yann se divierte con este detalle: “Creo que no está muy bien afinado, pero bueno, en el peor de los casos lo veremos en postproducción, será la música la que hará la ilusión”.

Blackchapel lleva la innovación más allá con decorados modulares: “El decorado está fragmentado en varias partes que encajan entre sí y que pueden desmontarse para permitir que la cámara se posicione con precisión”. Esta flexibilidad técnica permite tomas imposibles con decorados tradicionales.

El equipo rechaza la facilidad de los planos fijos: “Podríamos habernos conformado con hacer planos fijos, digamos una inspiración muy teatral, pero nos dijimos que ese no era el objetivo. Intentamos acercarnos lo más posible al cine”.

Alexandre, director de fotografía, testifica sobre las complejidades de la iluminación: “En primer lugar, fue saber cómo íbamos a arreglárnoslas para hacer un exterior de día en un volumen bastante reducido, sobre todo en la altura del techo”. La solución requiere “multiplicar las fuentes de luz, multiplicar las bombillas, gestionar las diferentes temperaturas de color, los problemas de intensidad”.

“Es lo que nos lleva a filmar las marionetas a veces de espaldas, ¿por qué no? Como un poco… jugar la carta del fuera de campo, hacer gags musicales, salir de este corsé un poco estrecho de la animación por la animación”.

Yann Gobart testifica sobre la magia del proceso de animación: “Cuando llegamos al final del día, el plano está terminado y este personaje vive ante nuestros ojos, que se mueve cuando nosotros solo lo habíamos visto fijo… siempre es mágico, es excelente”.

“Así que nos dan ganas de hacerlos saltar, pelear con espada, disparar con pistola, contar chistes, tomar una copa, empujar una mesa… intentamos realmente hacer que actúen, que interactúen lo más posible”. Pierre Fernandez lleva este enfoque al extremo con movimientos de cámara complejos, a pesar de la falta de equipo profesional: “No tenemos motion control… Así que cuando la cámara se mueve, y créanme que se mueve de un episodio a otro porque Pierre es muy estricto en esto”.

El propio proceso de animación revela una metodología rigurosa: “Tomamos fotos una tras otra a medida que movemos al personaje… Es una cámara conectada a un ordenador que tiene un software que nos permite ver la animación evolucionar, si es lo que estamos haciendo o si hay que rehacer la última imagen”.

El making-of detalla las innovaciones específicas: “Para Blackchapel, toda la segunda parte en los muelles, el Támesis no existe, no teníamos los medios para hacer el agua de verdad… Todo eso está recreado en composición, el Támesis y la niebla”. Yann Gobart asume esta hibridación técnica: “Hay cosas que no podemos inventar en el plató… el agua no vamos a animarla imagen por imagen… nos decimos que es mejor hacerlo en imagen de síntesis”. Este pragmatismo revela un equipo que no duda en mezclar técnicas para servir a la creación.

Los límites del formato

A pesar de los éxitos críticos y las selecciones en festivales, Débil Starz sufre de limitaciones estructurales que precipitan su desaparición. El formato stop motion en plastilina, particularmente laborioso, limita drásticamente el ritmo de producción. El making-of lo confirma sin ambigüedades: “Cuatro meses de rodaje para seis minutos de animación”, una proporción que dificulta el desarrollo de una serie regular.

Yann Gobart detalla estas restricciones durante la entrevista: “Una marioneta… Una imagen es genial de hacer en el cine, filmas, presionas record y ya está. Pero aquí, si queremos hacer un plano de 6 segundos, 120 fotogramas un poco más, hay que hacer todos los fotogramas, las imágenes una tras otra”.

El público adulto de la serie también plantea problemas en el ecosistema de Ankama de la época, tradicionalmente orientado a un público familiar o joven adulto. El humor negro y las referencias cinematográficas de Débil Starz tienen dificultades para encontrar su audiencia natural dentro de la comunidad Ankama, más acostumbrada a universos de fantasía.

La cancelación de Débil Starz en 2011 coincide con varios cambios estratégicos en Ankama. El estudio centra progresivamente sus esfuerzos en producciones más ambiciosas y comerciales: desarrollo de largometrajes, expansión internacional de Wakfu y lanzamiento de nuevos proyectos transmedia.

Pierre Fernandez abandona Ankama tras esta experiencia, poniendo fin al sector de stop motion que había creado dentro del estudio. Esta separación marca simbólicamente el fin de un período de experimentación artística.

Yann Gobart tenía sin embargo “grandes ambiciones para este episodio” Blackchapel, pero estas esperanzas no se materializarán. El entusiasmo del equipo, palpable en cada testimonio, no es suficiente para mantener este sector de actividad dentro del estudio.

Tras 2011, Débil Starz cae rápidamente en el olvido. Los episodios, inicialmente disponibles en el sitio oficial de Ankama, desaparecen progresivamente de las plataformas oficiales.

Pierre Fernandez continúa su carrera como animador stop motion freelance, trabajando en diversos proyectos. Sin embargo, Débil Starz sigue siendo la obra más visible de su filmografía, a pesar de su casi invisibilidad.

El período 2012-2016 ve a Fernandez desarrollar otros proyectos, pero ninguno alcanza el reconocimiento crítico de Débil Starz.


El regreso oficial de Pierre Fernandez

2024, creación del canal oficial de YouTube “DEBIL STARZ PF” por Pierre Fernandez. Esta iniciativa personal del creador original testimonia su voluntad de retomar el control de su legado creativo y relanzar la serie de manera independiente.

El canal ofrece no solo los episodios originales restaurados, sino también nuevo contenido. Fernandez revela show reels, making-of detallados, e incluso nuevos cortometrajes como “Carbonite Dream”, una parodia de Star Wars que presenta a Han Solo en hibernación. Esta producción reciente prueba que el creador no ha perdido nada de su talento ni de su sentido de la parodia.


A diferencia del Reino Unido, con el éxito internacional de Aardman y Wallace & Gromit —que había ganado más de 100 premios internacionales desde 1989—, Francia no contaba con un campeón capaz de llevar comercialmente esta técnica. Wallace & Gromit: El misterio del conejo garou (2005) había demostrado que existía un público adulto para este tipo de contenido, convirtiéndose en la segunda película stop motion más rentable de la historia. En Estados Unidos, creadores como Henry Selick ya exploraban temáticas adultas con obras como Coraline (2009).

El público francés del stop motion parecía efectivamente “demasiado joven” en 2010-2011. Las referencias culturales de Débil StarzCharles Ingalls, Sherlock Holmes, Bruce Lee— estaban dirigidas a una generación formada por el cine de los años 70-80, pero esta generación aún no consumía masivamente animación. Los 20-35 años, público objetivo natural de la serie, privilegiaban entonces las series live y no habían desarrollado aún el apetito por la animación para adultos.

Netflix y las plataformas de streaming han jugado un papel determinante en esta transformación. La plataforma ha creado series animadas para adultos como BoJack Horseman y Archer, normalizando este tipo de contenido para el gran público.

La cancelación de Débil Starz no desanimó a Ankama de intentar nuevamente la aventura de la producción híbrida con stop motion. En 2017, el estudio anuncia orgullosamente una adaptación animada de Monkey Bizness, cómic de Pozla y El Diablo publicado por Ankama Éditions en la colección Label 619. El proyecto parecía prometedor: “Un proyecto 10×7′ para adultos” producido por el estudio Passion Paris con el apoyo de France Télévisions (Studio 4) y del CNC. Esta serie “mezcla live/anim (títeres + 2D)” representaba una evolución técnica con respecto a Débil Starz, combinando marionetas en volumen y animación 2D.

Sin embargo, a pesar del teaser producido y la comunicación en torno al proyecto, Monkey Bizness nunca superó la fase de piloto. Ankama no estaba realmente a cargo de la realización. A diferencia de Débil Starz, donde el estudio gestionaba íntegramente la producción, Monkey Bizness estaba externalizado en Passion Paris, diluyendo la implicación directa de Ankama en el proceso creativo.

Para los curiosos, los episodios están ahora disponibles en el canal oficial de Pierre Fernandez, permitiendo descubrir o redescubrir esta serie singular.

En 2026, para celebrar los 25 años de Ankama, la serie de artículos “Había una vez…” vuelve sobre los proyectos abandonados u olvidados del estudio de Roubaix. Tras un último artículo dedicado a IG Magazine, es el turno de Débil Starz de ser puesto en luz. ¿Y quién sabe? Quizás el próximo episodio trate sobre Wakfu TCG.

If you have found a spelling error, please, notify us by selecting that text and pressing Ctrl+Enter.

Previous Post

Érase una vez… IG Magazine: Historia de una revista videolúdica exigente

Add a comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Spelling error report

The following text will be sent to our editors: